domingo, 1 de julio de 2012

Agrotóxicos para todos


LA TRAMA DE MONSANTO, DE CÓRDOBA A PARAGUAY

El kirchnerismo cerró semanas atrás un nuevo acuerdo con la empresa norteamericana de agrotóxicos y semillas transgénicas Monsanto. El negocio supone una inversión de $650 millones (U$$150 millones) y la instalación en Córdoba de un “centro de investigación y desarrollo” para transgénicos de maíz, algodón, arroz y soja.
Monsanto, que monopoliza este sector clave de la producción agrícola a nivel mundial, obtiene beneficios anuales que superan los U$$ 1500 millones. El último año creció 30% y sus acciones cotizan en alza. Sin embargo, no opera y está prohibido en casi toda la UE (Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña). Pero sus ganancias están siendo impulsadas desde América Latina; especialmente por Brasil, México y Argentina.
Monsanto es siembra directa; una forma de agricultura en base a glifosato y semillas transgénicas. Un modo que además de concentrarse en manos imperialistas, fomenta la destrucción de bosques, contamina la naturaleza, y es causa de muerte y enfermedades en varios pueblos. En el país, los agrotóxicos (glifosato y otros) se multiplicaron más de 180 veces, y calculan que para 2015 superarán las 7 millones de toneladas. La base estructural para ello son las políticas y leyes entreguistas implementadas por el menemismo, que (como la minería, gas, petróleo, comercialización de granos, distribución y generación de energía) el kirchnerismo profundiza.

En Paraguay (viva el Roundup)

Esta “corporación” (como le gusta expresar al kirchnerismo) está siendo denunciada por periodistas paraguayos, como responsable junto a los terratenientes del “golpe” contra Fernando Lugo. Aseguran que la mano de Monsanto (y de Cargill) está detrás.
El disparador, expresan, fue la negativa del Ministerio de Agricultura y Ganadería que, presionado por las protestas de campesinos y ambientalistas, negó la “variedad de algodón, doblemente transgénico: BT y RR o Resistente al Roundup, un herbicida fabricado y patentado por Monsanto”; que exige su inscripción en Paraguay, tal como ya ocurrió en Argentina; que se extiende en Chaco, principalmente.
Naturalmente, se trata de la misma empresa a la que Cristina Kirchner le expande sus negocios en Argentina. ¿Cuánto durará, entonces, el relato contra el golpe de la “corporación” norteamericana que encabeza el liberal y colorado Franco en Paraguay? Anticipándose, Lugo ya cambió de opinión y no participará de la reunión del Mercosur.

En Córdoba (viva el glifosato)

Paralelamente, en Córdoba, se realiza el primer juicio penal contra los agrotóxicos de Monsanto y Cia. La causa es impulsada por la contaminación brutal del barrio Ituzaingó Anexo, donde (sobre 142) 114 chicos tienen altas dosis de tóxicos en su cuerpo y varias mujeres embarazadas han sido afectadas.





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