lunes, 1 de septiembre de 2014

LA FORMACIÓN DOCENTE PERMANENTE Y EL DEBATE SOBRE LA EDUCACIÓN Y LO POLÍTICO

Nuevas jornadas institucionales se desarrollaron en nuestras escuelas a fines de éste Agosto de 2014 en el marco del Plan de Formación Permanente. Y una vez más, el Estado y sus capacitadores desconocen el debate sobre nuestra formación como parte de una discusión paritaria generada por el reclamo gremial docente.

Más allá de que la línea oficial reconoce la necesidad de formación y plantea ahora “que el docente asuma el plan de formación como propio” -nosotros planteamos apropiación autónoma, creadora y superadora- y que el aspecto político es parte fundamental del debate formativo junto con lo pedagógico, entre otras cosas, no vemos mayores avances en la necesidad de profundizar el debate sobre lo político, lo pedagógico y las líneas ideológicas estatales oficiales.

DIFERENCIAS POLÍTICAS SOBRE LO POLÍTICO:

No acordamos en que un debate sobre la educación pública “debe estar centrado en el docente o en la escuela”, sino que, además, debe incluir el rol y las responsabilidades del Estado, de la familia, de los tutores y de la comunidad. Los docentes y las escuelas estamos dispuestos a la actualización, a la formación y al debate profundo y serio, pero no podemos solos construir conocimientos, valores y acciones positivas y transformadoras si el Estado y los padres o los familiares no ponen lo suyo.

Aquí mismo volvemos a tener una diferencia en la concepción de lo político, en la concepción política de educación pública y de trabajo educativo. Está muy claro que no podemos reducir lo político en el debate educativo a la simple lectura y análisis de resoluciones de un ministerio, del CGE o de un gobierno. El debate político es el debate y el posicionamiento -para una acción creadora, justa y democrática- de los trabajadores de la educación y de la comunidad sobre las líneas oficiales y resoluciones y sobre todo, sobre las problemáticas cotidianas concretas.

El debate político en las escuelas no es el análisis y la reproducción de los lineamientos políticos oficiales. Es la discusión, resolución y valoración de las iniciativas propias de los docentes -en un marco político y legal hegemónico abierto-, junto a sus equipos directivos -que nunca deben olvidarse que son docentes y no funcionarios- y junto a la comunidad.

¿LA LEY ES TELA DE ARAÑA?:

¿De qué legalidad nos viene a hablar éste gobierno y éstos capacitadores del Estado? ¿Qué cosas cumple satisfactoriamente el Estado de la Ley de Educación? ¿Qué hace el gobierno, por ejemplo, con el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional que habla del Derecho de Huelga, entre otras cosas? ¿Lo “respeta” amenazando con listas de paro o con descuentos a todos si no pasan lista de paro? ¿Cómo no incluir el debate sobre el cumplimiento de las leyes como parte del debate político? ¿Cómo no vamos a darle un debate político a la política? 

El debate político es la problematización, discusión y superación de los materiales y planes enviados, y máxime si solo son una agenda y un librito de legislación y resoluciones oficiales. No puede ser que la autonomía escolar se vea reducida, por ejemplo, sólo para definir trayectorias escolares. No puede ser que se hable livianamente de la educación como un “bien público” y no se discuta la educación como un derecho social que necesita condiciones integrales para su desarrollo.

Política viene del griego polis -las herencias de la vieja Europa colonial son múltiples-, y es la actividad humana que -resumiendo- discute y busca soluciones a los problemas de las polis, de las ciudades-estado, de las sociedades, de los estados, de los continentes y del mundo. La educación pública es un problema complejo y amplio hoy de las polis, de nuestras sociedades, es un problema cotidiano profundamente político, que merece una concepción ampliada, rica, profunda y democrática de lo político y no una concepción pobre, limitada, vertical, cerrada, oficial, mezquina y muchas veces, hipócrita, demagógica y destructiva.

LA POLÍTICA EN LAS ASAMBLEAS, EN LOS DÍAS INSTITUCIONALES Y EN LOS DEBATES, ACCIONES Y LUCHAS DE TODOS LOS DÍAS. LATIDOAMÉRICA:

Hay más debate político, más riqueza política, en un debate sobre inclusión y responsabilidades compartidas, y en un debate sobre problemas y alternativas institucionales, escolares y sociales concretas que en una resolución oficial. Hay más debate en una asamblea gremial 1318 bien trabajada, amplia, democrática, constructiva y abierta, que en cualquier declaración de algún funcionario de Educación.

Hay debate político profundo y serio cuando todos los sectores y actores políticos, sociales y educativos reconocen que la educación no es sólo meter a los gurises dentro de una escuela. El debate político es sobre legislación, pero es también sobre salarios, infraestructura, presupuesto, condiciones, comedores, limpieza, internet, libros, fotocopias, tiempo de formación y actualización, horizontes epistemológicos, ideológicos, pedagógicos y culturales, valores éticos y compromiso familiar, entre otras cosas.

El debate político y pedagógico es también sobre una Latinoamérica-Latidoamérica-Nuestra América-Abya Yala entera, profunda y popular que sea memoria, historia genealógica, práctica y solidaridad cotidiana, no una Latinoamérica de ocasión o superestructural.

INCLUSIÓN Y RESPONSABILIDAD: EL DEBATE POLÍTICO CLAVE ACTUAL

El principal debate político, pedagógico y social hoy en nuestras escuelas tal vez sea el desarrollo de una inclusión con responsabilidades compartidas, es decir cómo lograr la inclusión, permanencia, acreditación y egreso de los alumnos de la mejor manera posible, junto al compromiso de los mismos y de sus familares de respeto a los valores de estudio y convivencia. Porque la demagogia de la inclusión sin responsabilidades afecta fuerte el desarrollo educativo y la exigencia sóla sin ciertas flexibilidades también genera complicaciones y debates fuertes. 

El desafío, sin demagogia, es generar inclusión junto con estudio, responsabilidad, respeto y valores, y es difícil muchas veces hacer cotidianamente ese equilibrio. El contexto de descomposición política, social, mediática y cultural no ayuda: hace falta un compromiso compartido, y no hay que cansarse nunca de decirlo y reclamarlo.

Los docentes deben abrirse al debate integral, pero no sólo los docentes.

Seguimos convocando al máximo de autonomía, crítica, reflexiva y creadora para profundizar los debates políticos y pedagógicos que nos conduzcan a la potenciación de la lucha, concientizadora, movilizadora y transformadora, de los trabajadores de la educación y de las comunidades, dentro y fuera de las aulas, por una sociedad mejor.

Prof. Mauricio Castaldo
Agmer María Grande
1/9/2014

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